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Cuento fantástico

El esqueleto

El esqueleto

  “…Se sacó del bolsillo la falange y de un capirotazo, por encima del hombro, se la dio de, limosna.”Pero él no la aceptó y continuó persiguiéndolo…

   El escritor siguió corriendo y no paró hasta que pasamos por un teatro, escuchó su música preferida, entró y descubrió que se trataba del recital  de su ídolo cantante Ricardo Arjona. Descontrolado empezó a cantar,  a gritar, a saltar y a bailar.

  De repente pasó un señor vendiendo bebida pero él no tenía plata. Como estaba sentada al lado una señora y vio que se le estaba cayendo un billete de su cartera, se lo agarró y llamó al vendedor, pero solamente le alcanzaba para comprarse un agua y se la compró.

  Cuando terminó el show, justo apareció Ricardo Arjona, entonces sacó un papel y una lapicera de su bolsillo para que le firmara un autógrafo y también se sacó una foto y se fue muy contento a su casa .Y cuando llegó se acostó emocionado sin acordarse por qué había estado corriendo a un hombre al comienzo del día…”

   

                               Micaela Flores 6 ª B

 

El esqueleto

El esqueleto

  El esqueleto corrió hasta el auto del trabajador y se puso enfrente. Cuando el señor arrancó, el huesudo subió a otro auto y manejó por toda la ciudad. El hombre tenía  mucho miedo, entonces se asomó y como no vio al esqueleto, paró el auto  y se preguntó:-¿Qué me querrá hacer?  Fue entonces que la voz ronca del esqueleto le respondió:- no, nada, sólo quería invitarte a mi fiesta; está llena de hadas, duendes y demás. Te vas  a asustar un poco pero después vas empezar a bailar y todo te va a parecer un sueño muy extraño.

  El hombre sorprendido aceptó y juntos bailaron toda la noche hasta el amanecer.

  Cuando terminó la fiesta y los invitados se fueron, el trabajador se quedó con el esqueleto y limpiaran el lugar. Después fueron a comer y se hicieron amigos. Y ahora cada año pasa lo mismo con distintas personas y la historia termina igual: se hacen todos amigos.

 

                             Rocío Medina   6º B

El esqueleto

El esqueleto

  Me saqué del bolsillo la falange y de un capirotazo, por encima del hombro, se la di de limosna, pero él no la aceptó y continúo persiguiéndome…

  De pronto lo perdí en el bosque y seguí corriendo. Me encontré de repente en el medio del bosque, una casa muy grande que parecía embrujada de tan vieja que estaba, y en un segundo con gran volumen  una música sonó y me aturdió. Era la banda KISS. Entré a esa  casa y allí estaba el esqueleto  bailando y le dije: - yo me uno a la fiesta!

   Y así   estuvimos bailando  toda la noche. Se sumaron al festejo una momia, Frankenstein, el monstruo del lago Ness y muchas personas más.    

  Cansados y agotados siguieron bailando tres días seguidos. Al esqueleto de tanto moverse se le quebraron los huesos, a Frankenstein se le salieron las tuercas y los demás desaparecieron de la nada. Yo me fui a mi casa triste porque tres días seguidos había estado bailando. Después seguí mi vida normalmente, como si nunca hubiera visto un esqueleto vivo.  

                            

                   Maximiliano Olivera 6ºB

El esqueleto

El esqueleto

       Entré rápido, cerré la puerta con todas las llaves que tenía y me aseguré que también estuvieran bien cerradas las ventanas. Igual no me sentía muy seguro, pero como estaba cansado me fui a dormir.

       Al rato, la puerta de mi dormitorio comenzó a moverse, se abrió y allí de nuevo él...

-         ¿Cómo entraste?- le pregunté asustado.

-         Me desarmé, hueso por hueso, después pasé por el ventiluz de la cocina y me volví a armar- me contestó.

-         Claro, muy fácil... ¿pero por qué me seguís?-

-         Mañana es mi cumpleaños número 1128 y estoy muy triste y solo, porque mi familia no está conmigo.

        Después de eso, lo invité a dormir en mi casa porque afuera hacía mucho frío y además seguro volvería a entrar desarmado por algún hueco.

        A la mañana siguiente se despertó muy triste, extrañaba a su familia y no tenía torta de cumpleaños.

        Al rato, se abrió una puerta y sobre un montón de huesos apareció una enorme torta con velitas.

        Enseguida, los huesos comenzaron a moverse, se colocaron cada uno en su lugar y entonces la casa se me llenó de esqueletos cantando “¡que los cumplas feliz!”

                                 Ezequiel Dubini 6º B

El esqueleto

El esqueleto

  Me saqué del bolsillo la falange y de un capirotazo, por encima del hombro se la di de limosna. Pero él no lo aceptó y continuó persiguiéndome...

  Escuchaba pasos cada vez más cerca de mí. De pronto empecé a caminar más rápido y en un momento miré para atrás y el conjunto de huesos me estaba persiguiendo, entonces empecé a correr, pero él también tomó carrera, hasta que logré llegar a mi casa. Me acosté pero no podía dormir, estaba obsesionado pensando en él. Por suerte finalmente comencé a descansar.

   Al otro día me levanté, me fui al trabajo y después fui a realizar mis ejercicios al aire libre. Cuando iba corriendo miré para un costado y ví a un esqueleto que me estaba observando,  entonces empecé a apurarme y corrí cada vez más rápido. Para mi desgracia, al cruzar la calle me alcanzó y justo cuando iba a gritar desesperado, me tocó la espalda y me dijo:- se te cayó el celular…     

                                           Franco Baigorria   6º B

El esqueleto

El esqueleto

  Me saqué del bolsillo la falange y de un capirotazo, por encima del hombro, se la di de limosna. Pero él no la aceptó y continuó persiguiéndome…

   Al principio hice como si nadie no me siguiera, pero a cada paso que daba, estaba más cerca. Luego avisté mi casa, sólo a dos cuadras, pero el esqueleto se acercaba más y más, estaba en la puerta y de los nervios no lograba poner la llave en la cerradura. El esqueleto viviente ya se encontraba delante de mí, entonces cerré los ojos pensando que me atacaría, pero en lugar de eso, entró a la ferretería de al lado.

  Me asomé asustado a la ventana para ver qué hacía; el esqueleto tomó un tornillo para colocarlo entre la mano y su falange.

  Entré en mi casa desorientado, asombrado; me recosté y al instante me dormí. Al otro día, camino al trabajo al pasar por la placita, volví a encontrar los huesos desparramados, pero cuando me iba me pareció ver que el esqueleto me saludaba con la mano…

 

                                           Martina Militello   6°B

El esqueleto

El esqueleto

  Me saqué del bolsillo la falange y de un capirotazo por encima del hombro, se la di de limosna, pero él no la aceptó continuó  persiguiéndome.

  Después  fui a un bar a tomar algo pues tenía sed  y él también estaba. Me levanté, me fui al baño y me siguió, entonces me escapé por una ventana antes de que viniera el esqueleto. Él salió y corrió hasta llegar a la casa de Amanda.

  Amanda lo llevó a su cuarto, lo tapó porque hacía frío y fue a hacer un té. Yo me quedé solo en la habitación, lo saludé y me senté con él. Después Amanda  llegó con el té y se asustó tanto que se le cayó la taza. Entonces le conté todo a mi amiga y me entendió. El espectro y yo nos hicimos amigos. 

       

                      Malena Molina Cianci     6º A     

El esqueleto

El esqueleto

  De pronto, el esqueleto tropezó  con una   piedra y yo paré de correr; quería saber si se había muerto, pero de repente se levantó otra vez y empezó a correrme.

  Me asusté tanto que empecé a acelerar de nuevo. Yo me caí esta vez y el esqueleto me miró; entonces me levanté y fui yo el  que lo empezó a correr a él. Fue una locura porque el esqueleto se escondió atrás de un arbusto de la plaza. Yo no veía   y lo empecé a buscar por todo el lugar hasta que lo encontré casi moribundo y le pregunté: - ¿estás bien? y él me contestó: - NO. Entonces lo ayudé a levantarse  y de nuevo empezó todo.

  Llegué a la editorial, me encerré con llave, puse trabas, clavos, de todo…  Tomé un café rápido y pensé cómo podía hacer para buscar  ayuda. Entonces llamé a mis hermanos pero ninguno contestaba el teléfono. Me puse nervioso y fui otra vez a la calle para ver si estaba, pero no lo vi. Finalmente, cansado de tantas andanzas, regresé a la plaza y le pregunté si quería  ser mi amigos y él me dijo que sí. 

  A partir de entonces, somos inseparables.

 

                                    Paula Ramírez  6º A

El esqueleto

El esqueleto

  Miré  hacia atrás. Saqué del bolsillo  la falange y de un capirotazo, por encima del hombro, se la di de limosna.

  El  esqueleto me siguió por todo la plaza durante treinta minutos  y en un momento  paró y yo miré hacia atrás. En la vereda vi un perro caminando. Cuando se fue el perro el esqueleto me volvió a perseguir  y eso me pareció extraño, entonces aproveché el poco aire que tenía y corrí hacia mi casa. Cuando llegué le cerré la puerta en la cara, con llave  y me acosté a dormir .

 A la mañana siguiente abrí la puerta de mi pieza y lo encontré haciendo el desayuno. Me saludó, me preguntó si se podía quedar en mi casa y yo le pregunteé por qué se quería quedar conmigo. Dijo que era un esqueleto bueno y amable y sólo quería un hogar, no me perseguía para matarme sino para decirme eso.

  Si puedes quedarte el tiempo que quieras- le dije, - pero no tires tu huesos por la casa.

 

                    Lucas Straniero   6° A

El esqueleto

El esqueleto

  “Me saqué del bolsillo una falange y de un capirotazo, por encima del hombro, se la di de limosna. “Pero él no la aceptó y continuó persiguiéndome...”

  Seguí corriendo hasta   que llegué a un callejón oscuro y pensé que sería mi fin, sin embargo, antes de que llegara vi una puerta muy pequeña. Entré rápidamente  y la trabé con un pequeño ganchito. El esqueleto golpeaba la puerta como loco; yo desesperado encontré una diminuta ventana  que terminó siendo una gran salida; pero el horrible esqueleto rompió la puerta. Vio mis pies que intentaban pasar por la ventana, me  agarró el derecho y de un saque  me hizo bajar mientras me decía: -Dame mi falange. Yo le contesté: - tenga, no se enoje…  -Me enojo lo que quiero,  ladrón!- replicó, y me siguió gritando  hasta que se cansó y se fue corriendo. Sano y salvo corrí hacia mi casa, le conté  a mi mujer lo que había pasado y ella se quedó sin palabras .Fui a la editorial y escribí  una gran noticia que titulé: “EL ESQUELETO  QUE COBRA VIDA”. Resultó una burla, pero no me importó  porque sólo yo se lo que pasó.

 

                                 Candela Bentancur  6º A