El esqueleto
Entré rápido, cerré la puerta con todas las llaves que tenía y me aseguré que también estuvieran bien cerradas las ventanas. Igual no me sentía muy seguro, pero como estaba cansado me fui a dormir.
Al rato, la puerta de mi dormitorio comenzó a moverse, se abrió y allí de nuevo él...
- ¿Cómo entraste?- le pregunté asustado.
- Me desarmé, hueso por hueso, después pasé por el ventiluz de la cocina y me volví a armar- me contestó.
- Claro, muy fácil... ¿pero por qué me seguís?-
- Mañana es mi cumpleaños número 1128 y estoy muy triste y solo, porque mi familia no está conmigo.
Después de eso, lo invité a dormir en mi casa porque afuera hacía mucho frío y además seguro volvería a entrar desarmado por algún hueco.
A la mañana siguiente se despertó muy triste, extrañaba a su familia y no tenía torta de cumpleaños.
Al rato, se abrió una puerta y sobre un montón de huesos apareció una enorme torta con velitas.
Enseguida, los huesos comenzaron a moverse, se colocaron cada uno en su lugar y entonces la casa se me llenó de esqueletos cantando “¡que los cumplas feliz!”
Ezequiel Dubini 6º B
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Camila y Micala -
luciano -